El Viento en los Sauces. Un Libro para Disfrutar.

dibujosviento

Vengo hoy a recomendar una narración absolutamente deliciosa, escrita para niños y asumible por todos quienes tengan aún capacidad para creer en las cosas buenas y bellas de la vida.

Vengo a decirles a ustedes que he pasado tres días de lectura inocente, ensimismada, absorta y fuera de este mundo real, gracias a un caballero que nació en 1859 y murió en 1932, llamado Kenneth Grahame.

Un escritor que escribe este libro porque su hijo le pide cuentos. Cosa más bonita, por Dios. ¿Cuándo se ha visto hoy en día que Papá cuente cuentos a los niños y menos que después edite un libro con ellos?…

Y sobre todo que sea un libro que no pretendía las ventas, sino poner por escrito lo que le contaba a su hijo para que los demás lo disfrutaran.

 

vientoportada

Se trata, naturalmente de El Viento en los Sauces. Una narración clásica en la literatura infantil y juvenil, que tuvo bastante aceptación allá por finales de los años sesenta, cuando a mí me lo dejaron, lo leí rapidísimamente- entonces leía a unas velocidades que no he vuelto a tener jamás- y lo devolví al familiar que me hacía el préstamo.

Y olvidé el libro, hasta que hace un mes más o menos lo encontré de casualidad en la librería habitual. Editado por la editorial Juventud, una editorial que surtió de libros a los críos de los años sesenta con títulos dignísimos, llenos de belleza tipográfica y criterio de selección. Ahí leímos por ejemplo un libro que después ha recibido todas las críticas del mundo por ser – se nos ha dicho- una descarada propaganda de la Falange, y que sin embargo tiene una calidad literaria extraordinaria mal que les pese a quienes leen pensando en la ideología del autor; El Cobarde, creo recordar que de alguien tan modesto que se firmaba J.B. Casas. Si digo que tiene calidad literaria estoy diciendo que estaba escrito en un lenguaje ameno, sencillo, con estilo a la hora de describir, con tensión narrativa por la historia que se contaba y con  elegancia a la hora de tratar temas que en aquella época eran muy complicados de tratar.

Bien, pues la edición de El Viento en los Sauces es relativamente moderna; del año 2004 en concreto, me figuro que retomando la antigua que debe ser del año 68 aproximadamente. Y recupera un título fundamental de la literatura juvenil, un relato que habla de amistad, y también de tensiones, de malos entendidos, de vida que hay que ir haciendo, de viajes, de aventuras, de ríos que cruzar y bosques que dan miedo, de casitas acogedoras y de elecciones entre el riesgo y la cotidianidad. Un relato que además no adoctrina sino que consigue que sean los personajes quienes al actuar nos ofrezcan posibles modos de ser a nuestra elección. Una narración que además describe (y no es de extrañar porque traduce Mariá Manent) extraordinariamente el paisaje en el que transcurren las acciones, el habitat, la belleza y la aridez unidas del bosque, del río, de las casas, de la luna ocultándose, de los árboles en las estaciones. Se unen a todo esto los dibujos de Ernest.H. Shepard, ilustrador nacido en 1879 en Inglaterra y muerto en 1976. Colaborador de la Revista Punch e ilustrador de las historias de A.A. Milne: Winnie-the-Pooh, hecho que le hizo mundialmente conocido.

Un extraordinario libro para un tiempo en el que lo extraordinario parecen ser las alfombras mágicas y no que un ratón, un sapo, un topo y un tejón convivan y sean amigos.

 

Anuncios

Comentarios desactivados en El Viento en los Sauces. Un Libro para Disfrutar.

Archivado bajo Clásicos y modernos, Literarismos

Los comentarios están cerrados.