Juán José Millás y los pisos

 

A veces una lee cosas raras. Y claro, las pone en su blog, porque si las pone en otros sitios inmediatamente lo que surgirá será la descalificación de algunos que ni leen, ni saben leer, ni quieren leer, ni van a leer, sino a ver cómo llaman la atención y marean la perdiz.

Así que lo cuento aquí, en este blog tan borde, tan tremendo y tan egoísta que solo acepta el comentario respetuoso y no los escupitajos.

Y he leido esta mañana en la edición impresa de El País que Juan José Millás se queja nostálgicamente de que la gente ya no vive en pisos grandes donde las cosas- por así decir- tengan su acomodo; dice Millás que los pisos antiguos, de quince metros de pasillo eran una delicia y que en ellos había como un poso de vida vivida. Viene a decir esto.

Bueno, y sí, yo no le voy a discutir a Millás esto, sobre todo habiendo yo vivido en un piso de 146 metros cuadrados con nueve de pasillo.

Pero me dejará Millás que le diga que, uno, para tener un piso así, o hay que tenerlo como herencia de los abuelos ( mi caso), o hay que ser millonario, al menos lo que no se puede ser en ningún caso es mileurista, y dos, que un piso así exige algo de lo que Millás no parece percatarse o que pasa por alto olímpicamente: limpieza. Y a no ser que usted tenga el dinero suficiente para que le limpien el piso lo tendrá que hacer usted, y lógicamente si trabaja, le va a costar el triple el piso con los quince metros cuadrados de pasillo a la hora de fregar el suelo.

No sé yo qué mundo conoce Millás a la hora de la habitabilidad de los pisos, pero, entendiendo que su escrito es un ejercicio de nostalgia, también es un ejercicio de inocencia que para qué las prisas.

O de inconsciencia, que sería peor.

 

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3 comentarios

Archivado bajo Del vivir habitual

3 Respuestas a “Juán José Millás y los pisos

  1. Lola

    Alena, lo que yo entendí en su columna es una queja metafórica por tener poco espacio para escribir.
    ¡Ah! Y los pisos pequeños son más difíciles de limpiar, porque está todo por medio y hay que ordenarlo mucho antes.
    Un beso.

  2. satalia

    Creo que este escrito de Millás puede tener varias lecturas. Yo lo veo como una parodia de este afán que tienen muchos de rodearse de bienes materiales que en realidad no necesitan, o, al menos, no tanto como la publicidad les quiera hacer creer. Del consumismo, vamos.

    Mis ancianos padres viven desde hace muchos años en uno de esos pisos de pasillos larguísimos y muchos metros cuadrados, pero aunque lo consideren suyo, no lo es. Han acabado pagando uno de esos alquileres de renta antigua que tan poco gustan a los propietarios. Hoy no da ni para alquilar un trastero.

  3. Soto

    Hola Alena:

    La interpretación,que yo hago de la columna de Juan Millás-algo confusa para mi discirnimiento,es como una critica a la actual habitilidad en la que vivimos ,rodeados de mucho objetos inutiles,por lo que la perdida de metros cudrados y adornada con lo imprescindible,viene siendo como natural,el espacio,libre,psicologico,ideal para la creación personal,el espacio indispensable para vivir,como si se tratara de nuestra auntentica naturaleza,la de siempre.sin la cual no somos nosotros
    Así lo interpreto,repito,me cuesta un poquillo interpretar “el alma de la columna”
    Saludos cordiales
    Pepe Cerdeira