Emigraciones

 

Me cansa mucho la gente que va de algo. Me harta mucho la gente que adopta poses, actitudes y pronunciamientos o falta de ellos como si estuviera en un teatro esperando que les aplaudan. La gente que pretende, saber, conocer, enterarse, y si no lo consigue, oohh,  Mon Dieu…sacrosanta indignación de no ser los elegidos. La gente que no reconoce errores y justifica siempre los mismos echando balones fuera, la gente “semi”, “semiamiga, semiconocida, semisimpática, semiafectuosa.

Me harta el rollito malo del “se va a enterar”, “ahora verá quién soy yo”, “le voy a demostrar que…”, “hazte valer y que no te pise”…

Una pasa de todo eso. Cuando se produce, simplemente emigro. Emigro de esa gente. No son sanos, ni inofensivos ni limpios.

A veces la gente con sus comportamientos, con sus indirectas directísimas, con sus “sí, pero a condición de que”, me parece que no entiende que por ese camino no me encontrará nunca.

Los silencios ofendiditos, los “hay que ver cómo te portas”, los “quién lo pensaría de ti”, los “cómo puedes hacerme esto”…

Me parecen pura caradura de chantajes morales.

No sabe una porqué será, pero ¿se han fijado en que detrás de cada frase de esas que digo hay una Tasa ?…

A una ya le viene de sobra la actitud dignísima de quien no tiene nada que ofrecer salvo condiciones para.

 

 

 

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