Cosas veredes…

 

¡Ave maría Purísima!…

Si me dicen hace siete años, que son los que hace que empecé en Internet, que a estas alturas iba a estar hasta empezando a descifrar los rudimentos del html, agito un sonajero y se lo doy al que me lo hubiera dicho.

Vaya por dioxxx… mentira me parece andar en esos pasos, yo que juré y perjuré que jamás de los jamases tendría un ordenador. Que dije (¡sí, sí, lo dije!) que los ordenadores no eran para mí, que no servían para nada y que donde estuviera un bolígrafo se quitaran esos inventos.

Que repetí por activa, pasiva y subjuntiva (y hasta pasiva refleja) que yo siempre usaría nada más que los cuadernos azules con cuadrícula para escribir.

¡Ándale y que te den, criaturita ella!…

Eso para que me aplique el refrán de  que quien tiene boca se equivoca.

Y que la primera vez que me abrí (bueno, que me abrieron) una cuenta de correo en Internet, donde ponía dirección de correo quise poner la calle donde vivía, con la consiguiente guasa de quien me la estaba abriendo.

Yo que era de las que cada vez que “abría un documento”  y me decían si lo quería guardar miraba a mí alrededor y pensaba, “sí, pero ¿dónde?”…

Y que la primera vez que me conecté a Internet, la primera palabra que se me ocurrió buscar fue “literatura” y cuando me dijo el buscador que había aproximadamente diez millones ochocientos sesenta y seis mil términos, me quedé pegadita a la silla con un susto que para qué las prisas.

Eso para que aprendas…

Pues eso; si me dicen entonces que Internet y un ordenador sirven para ser lo que  siempre quise ser, hubiera pensado que alguien estaba más majareta que yo.

Lo que sucede es que hubo alguien, que, efectivamente, lo estaba.

Afortunadamente para mí.

Pero no me lo dijo: me dejó irlo descubriendo.

 

 

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2 comentarios

Archivado bajo Internáuticos y sin nik

2 Respuestas a “Cosas veredes…

  1. Senior citizen

    Pues dichosa tú que tuviste ayuda…

    Porque a mí me acompaño a comprar el ordenador un pariente, que luego me dijo: “Así se enciende, así se apaga. Ve manejándolo que ya volveré en Semana Santa.”

    Aún lo espero. Como no especificó de que año…

  2. Pues sí, ya ves a lo que llega una. Yo recuerdo que cuando tuvimos el primer ordenador, allá por el 98, no teníamos internet, solamente juegos de los niños hasta que me compré una enciclopedia. Aprendí a encenderlo y apagarlo y a manejarme bien con los discos de la enciclopedia hasta que se me empezó a quedar pequeña y busqué otros horizontes nuevos. Entonces descubrí el mundo mágico de Internet y todas sus posibilidades y me convertí en escritora -es un decir-, y ciudadana del mundo.
    Un detalle: Al principio escribía mis historias en papel y cuando ya tenía los borradores suficientemente emborronados los pasaba al ordenador “a limpio”, porque a mí en aquel entonces la pantallita me cortaba la inspiración. Pero ahora me inspiro mucho más en el ordenador que ante un folio en blanco.
    ¡C’est la vie!
    Emma