Mayo 28, 2009...12:35 pm

Xabier Benguerel y la difusión nacional. ( su libro “Memories” )

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A Xabier Benguerel probablemente lo hayan leído poco fuera de Catalunya. No es de extrañar, y quisiera hacer una reflexión sobre este tema antes de pasar a escribir sobre el libro.

En otros países en los que existen varios idiomas oficiales los libros que se publican en esos idiomas tienen difusión nacional, por así decirlo. Por ejemplo, en Canadá se difunden a nivel nacional tanto libros escritos en inglés como en francés. No solo en las zonas en que estos idiomas se hablan más. Igual sucede en Bélgica, o en Holanda, o en Brasil, por citar distintas naciones. Sin embargo en España mientras los libros en castellano llegan con la misma rapidez a Bilbao, Córdoba, Lugo o Madrid, los escritos en catalán, gallego o euskera  es dificilísimo encontrarlos fuera de estas comunidades autónomas. Eso dice mucho de la consideración que los gestores culturales tienen de los Idiomas que se hablan en nuestro país. Y es una minusvalorización además discriminatoria para esos libros. Hasta ahí llega evidentemente la falta de equidad hacia lo que se publica, y también hasta ahí las dificultades de lectura de quienes consideramos que los idiomas distintos y la diversidad lingüística son una fuente de riqueza incomparable. En vez de sentirnos orgullosísimos de que en España se hablen tres idiomas además del castellano y en vez de presumir ante todo el mundo de esta riqueza nos dedicamos a decir memeces estilo Savater. Así nos va, claro.

 

 

 

 

 

Benguerel fue un escritor catalán muerto en el año 1990, y nacido en 1905 en Barcelona. Tiene más de veinte novelas, tres obras de teatro, algún libro de poemas y  también ha traducido al catalán a autores como Rimbaud, Valéry o Neruda. En 1988 fue Premio de Honor de las Letras Catalanas y ha recibido varios premios como el Sant Jordi.

El libro del que hablo es el titulado Memories, que abarcan de 1905 a 1940. Es un libro sensitivo, de estilo sencillo, de palabras y frase ágil, de lenguaje accesible y a la vez poético, en el que el autor cuenta no solo su biografía sino un ambiente, una cultura, una forma de ver en la Barcelona de inicios de siglo, además de traer con mano agil a diferentes escritores y personajes de la vida artística y cultural de la primera mitad del siglo pasado.

Es un libro profundamente bien humorado, tierno, poético, y a veces dramático; su relato de la salida al exilio es sobrecogedor precisamente por la sencillez con la que lo explica. Además es un libro en el que lo que menos existe es la pedantería; Benguerel tuvo una facilidad para reírse-tiernamente- de sí mismo que ya la quisieran muchos Gamonedas. Quiero decir con esto que una, que ha leído incontables descripciones de lo que “fue el exilio” agradece muchísimo una narración que no escupe ira, que no lanza venablos a quien ninguna culpa tiene de las posibles desgracias o defectos del autor. Y Benguerel al lector lo aprecia lo suficiente como para hacerlo cómplice del relato, lo cual se agradece muchísimo.

Basta leer en otro orden de cosas sus diferentes relatos sobre sus experiencias teatrales, o sobre sus ambiciones juveniles de escritor, o el cómo hace referencia a los premios recibidos en su juventud: cualquier escritor puede reconocerse en esos sueños, cualquier lector puede sonreír cómplicemente con él.

 

Volviendo a lo que decía antes, es una lástima que este libro no circule en toda España y no solo en Catalunya; lo merece. Con él se aprende vida, ternura y silencios.