Anduve esta tarde en la librería Miraguano; un espacio que empiezo ahora a frecuentar, ya que al trasladarme de barrio mi Librería con mayúscula me queda un poco lejos y solo voy una vez al mes aproximadamente.
Pero claro, yo necesitaba un lugar en mi barrio, es decir, encontrar una librería parecida donde poder quedarme mirando, donde saber que puedo ir solo a mirar, y donde encontrar además personas inteligentes que sean “Libreros” y no simples vendedores de libros.
Quien ame los libros me entenderá perfectamente la distinción.
Y Miraguano tiene todas esas cualidades. Es cierto; no está a una calle de casa, está a tres; y también es cierto, aún no existe la complicidad que después de 25 años hay en mi Librería, la Rafael Alberti. Pero no he tardado ni cinco minutos en llegar, la acogida es entrañable, he podido cotillear lo que me ha dado la gana, he mantenido un rato muy agradable de charla, he comprado dos libros y me han apuntado el pedido de otros dos.
He venido contenta: me faltaba algo en mi Barrio para que mi mundo personal estuviera completo; me faltaba “mi librería”. Ya la tengo.
Y ahora me sonrío levemente; se me van a disparar los gastos entre mis dos “amores”…
Todo sea por la estabilidad de mi mundo personal…

3 comentarios
Junio 4, 2008 a las 8:54 am
Hola Alena:
Lo mismito,lo mismito , me pasa a mi en las librerias,entrar,ver,..ver,el librero,complice contigo,en la misma cuerda,permitendo que pases tiempo y tiempo mirando todo lo que quieras y que salgas sin comprar nada,sabe que en otro momento será ,pero ,también sabe que como se puede comprar,se puede no comprar,y ,que hay que tener primero un contacto con todos los libros y así tomar una determinación,y que tambien se entra solamente para gozar de la fragancia y el placer de mirarlos y el librero consciente y ompartiendo la idea de que ello es el espiritu de la autentica libreria.
Alena ,todo lo que expònes en el texto ,esa misma sensacion es la mia,asi sido”sabroso”expirementarlo
Saludos cordiales
Pepe Cerdeira
Junio 5, 2008 a las 8:37 am
Pues te comprendo perfectamente, Alena. Para mí no hay mayor placer que ir a una libreria y curiosear entre los libros. Pero el mayor placer lo encuentro en las librerías ” de viejo”, entre sus estanterías. Libros que tienen las huellas de los años. En ellos se reflejan todas sus vidas.
Junio 5, 2008 a las 2:36 pm
A mí me ocurre lo mismo. Cuando me mudo (total, me he mudado solo tres veces), trato de ubicar una librería cerca de mi casa o la más cercana y que además me guste. Busco la mejor relación “proximidad/beneficio”, por llamarlo de alguna manera. La librería “de nuevo” que más frecuento es una de las sucursales de La Central, un local muy bien montado que tiene hasta cafetería. Está en el corazón de Barcelona. Pero lo que más me gusta es husmear en los lugares donde venden libros de segunda mano o localizar directamente las obras que quiero en esos buscadores de librerías que hay en Internet.
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