Anna Ajmátova: Una biografía.
Publicado por alenacollarmelgar en Mayo 10, 2008
Hace más de veinte años, leí Archipiélago Gulag de Solzhenitsin. Una obra que, aparte de ser monumental en cuanto a su extensión y por ello costarme bastante trabajo leer, pues además estaba plagada de datos, fechas, nombres, documentos, me dejó una sensación de resentimiento - que entiendo lógico-, pero que se hacía a veces tan visceral que no dejaba lugar a la opinión del propio lector, sino que la encauzaba; de tal modo que parecía que si al acabar el libro no salías diciendo “qué asco los rusos” no eras decente. No sé si me estoy explicando; no era que los datos fueran falsos, o que el autor no tuviera razón en sus críticas, sino que lo decía de tal manera que, para demostrar que aquel “culto a una sola opinión” del aparato comunista era malo (que lo era) parecía instaurar otro tipo de culto a lo que él decía, y si no pensabas así, la mala eras tú.
Viene esto a cuento de que, aquél libro tuvo una gran difusión en España (se publicó a finales del 73, creo), y fue objeto de no solo análisis controvertidos, sino además de una especie de endiosamiento del autor que fue elevado a los altares como denunciante de un régimen político, llevado y traído luego en entrevistas, y paseado como azote de los rojos malísimos que había en España; en esa especie de manía tan española de que no puede haber grises ( salvo la policía) sino blancos o negros, conmigo o contra mí, y similares.
Y viene todo esto a cuento finalmente porque cuando leí aquel libro, lo que no terminé de entender fue el proceso; es decir, a mí no me interesaba el libro por los datos, las fechas, o lo mal que lo hubiera pasado Solzhenitsin, aunque efectivamente me pudiera condoler, sino para intentar entender el país soviético. Los procesos, las formas, los porqués de un aparato de estado al servicio de la represión, y cómo la gente, los intelectuales por ejemplo habían reaccionado ante ello. Y de eso, no había nada en aquel panfleto ( por muy real que fuera el panfleto); es decir, no era un texto que desvelara el corazón de los porqués, sino que denunciaba una situación, sobre todo una situación individual, y se quedaba en ella.
Después he leído otras muchas cosas, por supuesto. Siempre intentando entender, intentando separar lo que son libros ideológicos de libros analíticos, sobre el tema.
Hasta que hace quince días topé de forma inesperada con el libro que, de modo objetivo, contando una biografía de una escritora, analizando su vida, penalidades, renuncias y triunfos, y casi sin querer hacerlo desvela efectivamente una buena parte de esos porqués, de esa vida cotidiana bajo la Rusia de los Soviets, de las mezquindades, y también de los rasgos de valentía que se dieron.
Es la biografía que Elaine Feinstein ha escrito con el título de Anna Ajmátova. Esta escritora rusa, que muchos conocerán solo por ser amiga de Marina Tsvetáieva, atravesó el siglo XX con el peso de ser intelectual, mujer y rusa. Tres facetas que unidas dan lugar a un verdadero problema, por así decir.
Y en este libro, que debela mucho más la vida personal de la autora que su obra, se encuentran claves para analizar el siglo XX en Rusia.
Es un libro duro con la autora, por objetivo, directo, sin circunloquios, y porque no justifica, simplemente presenta una vida, la ofrece al lector y deja que éste opine, y es la diferencia clave con el del autor de Archipiélago Gulag; aquí sí hay posibilidad de opinar. Y de hecho, leyendo el libro, que se hace muchas veces difícil de digerir por lo que se explica en él, se entiende qué fue Rusia bajo los Soviets, para la gente sencilla y también para los intelectuales. Y se aprende algo que en el fondo ya sabíamos; que las cosas no son blancas o negras, sino que hay matices del gris, aunque no lleven uniforme.