Sobre Borges y los adjetivos entusiastas.
Publicado por alenacollarmelgar en Mayo 6, 2008
En cierto blog al que aún voy aunque cada vez menos, se nombra a Borges y se le pone por las nubes; tanto literaria como humanamente hablando.
Entro y escribo un comentario (necesariamente breve) acerca de las dudas éticas sobre la presunta humanidad de Borges, que desde luego no fue tal. Y también añado que literariamente no es santo de mi devoción.
Naturalmente -e inmediatamente- sale alguien dispuesto a discutir desde la presunción de que yo no he leído a Borges, y me pregunta por las razones de mi disgusto- por así decir- literario con el argentino.
Omito la respuesta, por dos razones, una, porque no se debe usar un blog ajeno para largar un tocho pedante, que además aburre, y que además no va a convencer al ya convencido de todo lo contrario, sino que va a ser utilizado sin leer para decir poco menos que “cómo te atreves a decir lo que dices”.
Y la segunda razón es que en el fondo, al que pregunta le trae al fresco mi opinión sobre el tema, lo que le interesa es discutir.
A Borges lo leí enterito cuando tenía aproximadamente veinte años. En dos tomos de no recuerdo ahora qué editorial, pero muy bien editados, y durante tres meses de un verano largo y calurosísimo.
La prosa de Borges es una mixtificación de artificios tanto adjetivales como sustantivizados, en orden a repetir la misma idea central en toda su obra: la idea de que somos un sueño de un dios al que a nuestra vez soñamos. Es decir, personajes destinados a representar una obra mientras nos sueñen, cosa que sucederá mientras nosotros soñemos a dios.
Bien; esto, ya lo dijo Unamuno cien años antes. La teoría del personaje en Borges, parte de la novelística de Unamuno y de su concepción de que somos la representación de un sueño. Borges repite hasta frases que no son de él, sin siquiera citar autoría; a eso lo llama “mixtificación”, sin duda porque le resultó comodísimo no reconocer a quien plagió toda su vida. La invención por ejemplo de autores y obras que hace para que le sirvan de “testigos” de lo que dice, es una técnica usada por la generación del 98 en sus novelas de folletín, basta leer a Baroja. La pretendida originalidad de un mundo inventado a través de lo soñado, con la repetición de personajes, por ejemplo, y la idea del personaje encarándose con el autor, es propia del 98.
Esto no estaría mal, sino fuera porque Borges jamás quiso reconocer ni influencias, ni plagios ni tan siquiera referencias intelectuales previas; es un modelo o exemplatio absolutamente claro de egolatría autoral. Y, añado, por tanto, de mezquindad moral.
Veamos el cuento de El quijote de Pierre Menard; la anécdota, un tipo que decide re-escribir el Quijote. Y por supuesto inventa otro. Literariamente me pregunto dónde reside la originalidad del pensamiento; y lingüísticamente me pregunto porqué el texto a fuerza de citas, paréntesis, llamadas a pie de página, (hechas por el propio Borges) es declarativamente ilegible…
Borges no fue un inventor de lenguaje ni de mundos propios. La bambolla de adjetivaciones de sus textos es directamente heredera del modernismo (en prosa), en cuanto al lenguaje popular-costumbrista que usa en otros textos es una mera transcripción del lenguaje de Buenos Aires. Esto lo hacían bastante mejor que él personajes tan entrañables como Carlitos Gardel.
Por otra parte y aunque esto ya sea un “efecto colateral”, al lector no se le puede estar llamando idiota desde la primera línea del escrito. Borges utiliza muchísimas veces información que es falsa, pero no tiene un solo gesto de complicidad con quien le da de comer ( los compradores de sus libros) para que esa idea se les haga visible. Allá el lector- digo yo que pensaría- si no se entera. A él, con cobrar le sobraba.
Hay a mi modo de ver una ruindad moral en todo esto, una bajeza de espíritu, un presumir de estar por encima del juicio, que, lo incapacita para ostentar esos adjetivos que leía yo en el blog que comento: “generoso y noble”.
No. Ni siquiera literariamente generoso y noble.
De su comportamiento, compadreo, y hasta aplauso en periódicos y radios que le quisieran atender, con las dictaduras argentina y española, es mejor no hablar. Lo conoce todo el mundo.
Esta hubiera sido mi respuesta en el blog citado; pero…me temo que se quedará aquí: cuando escribes en casa ajena, lo mejor es hacer caso a Gracian: lo bueno si breve, dos veces bueno, o al refranero español: No te metas en camisa de once varas.
Mayo 6, 2008 en 9:05 pm
Las polémicas literarias siempre me han interesado. La pena es que no haya más. No se corte usted y escriba donde sea, en su blog o en los ajenos, que para eso está concebida la llamada interactividad.
Mucha salú
Mayo 10, 2008 en 5:34 pm
Estimada Alena, me ha costado un montón encontrar de nuevo tu blog. Abría siempre el antiguo y me encontraba con una entrada fija sobre algo asi como “SIMANTEC”.
Tema Borges. Leí todas tus intervenciones del otro día en el blog de JC y las de los demás, especialmente las de tu principal replicante, quién me tiene algo descolocado en cuanto a sus repetidas actitudes de dirigirse a los demás desde el púlpito.
Una lástima, porque ´pienso que debe tratarse, por lo demás, de una persona entrañable.
Te felicito por tus intervenciones y estoy de acuerdo contigo en tu valoración sobre la calidad humana del personaje.
En lo que se refiere al aspecto literario, nunca pude soportar sus cosas. Siempre me ha resultado infumable.
Recibe un cordial saludo y me alegra poder seguir leyendo tu magnífico blog.